En Venezuela, aunque un considerable porcentaje de compatriotas no lo crean, se realizarán elecciones regionales en 2028 y las presidenciales en 2030, es decir, se cumplirá el período establecido de gobernadores, alcaldes, legisladores y concejales (4 años); y la Presidenta Delcy Eloina Rodríguez terminará el mandato de Nicolás Maduro Moros (6 años). Para mi en particular me parece que es lo mejor que puede suceder, ya que el país no está en condiciones de llevar a cabo comicios adelantados, debido que sería peor el remedio que la enfermedad.
La nación requiere primordialmente una reestructuración profunda en las instituciones fundamentales, estabilidad económica, política, social, moral y emocional, para poder enfrentar con las heridas sanadas, paz y reconciliación, los procesos electorales venideros. Quienes están apurados, mejor dicho, desesperados pidiendo elecciones ya, son los mismos vende patria de siempre y los vendedores de humo en redes sociales pagados por Maricori. Toda esa locura y desesperación, es sólo por poder y dinero, que es lo único que les interesa. Los venezolanos conocen sus malas intenciones, por lo tanto no caerán más en la trampa de la ultraderecha extremista, traidora y corrupta.
El tiempo de Dios es perfecto, por eso debemos observar con paciencia los avances de los diálogos políticos entre gobierno y oposición, quienes concluyeron con éxito la primera ronda de conversaciones. Los acuerdos definitivos no se concretarán en lo inmediato, pero habrán positivos resultados en el lapso que sea necesario; lo cual deseamos quienes queremos lo mejor para la tierra sagrada de nuestro Libertador Simón Bolívar. En momentos como los actuales, sin dudas que la frase VENEZUELA RENACE, es la fuerza motivadora para mantener la esperanza en un futuro promisor.

